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viernes, 13 de marzo de 2015

2 entrega.

Espere lo máximo que pude a hacer el servicio militar, pero me toco cerca de Barcelona y me lance (menudo coñazo 13 meses) pero como un día si otro no podía dormir en casa pude mas o menos seguir trabajando.
Por entonces el nombre de nuestro taller se llamaba Zabriskie en honor a la película de Antonioni que por aquel entonces a Montse (mi chica, antes de casarme con ella ) y a mi tanto nos impacto.
Si no fuera porque vivimos del salario de Montse ( trabajaba en una multinacional de publicidad) y a la vez cuidaba del taller mientras yo acababa  la mili, creo que el proyecto se hubiera muerto.
La cuestión es que acabe la mili, Montse dejo su trabajo, mi padre se puso a trabajar con nosotros así como su secretaria de toda la vida ( la pequeña empresa que tenia quebró) y formamos un equipo curioso de dos generaciones. Fue muy complicado que mi padre pasara a trabajar para nosotros pero incluso con  las muchas peleas que tuvimos fue muy especial y ambos aprendimos uno del otro.
Poco después entro una amiga y su hermano, ya éramos seis y había que vender como fuera para poder pagar a todos cada mes.
Nos presentamos a nuestra primera feria forrando todas las paredes del stand con bolsas de basura negras para que los productos resaltaran mas y resultara muy barata. 
Vendimos bastante con lo que nuestra ilusión se disparo.
Dos años después teníamos a gente externa trabajando con nosotros porque todo era muy manual y eran muchas horas de trabajo para cumplir con los pedidos que nos llegaban de toda España.
Estábamos lanzados y los salarios tan justos lo compensaba la ilusión y el ambiente tan bueno que teníamos.
Montse y yo decidimos casarnos. Sus padres estaban muy preocupados porque su querida hija se casaba con un chico  muy informal que iba a trabajar a las diez y vendía  cosas curiosas a otras tiendas. Un poco bohemio todo.
Gracias a que nos instalamos en un piso que tenia su padre y vender una furgoneta vw naranja de tercera mano todo salió fantástico.
Durante 10 años nos dedicamos a Zabriskie tuvimos dos hijas, vivimos felices y cómodos. Ademas  como yo ya era muy neuras  había hecho la vida a mi medida.
Nuestra amiga se enamoro de un chico que vivía en Palma y su hermano aprovecho y se fue también .
Nos que damos Montse, yo, mi padre su secretaria  (estuvo con mis abuelos, mis padres y conmigo 55 años en total) y dos chicas mas.
Pero poco a poco se fue agotando la ilusión, las ideas y la formula artesanal mientras las ventas caían día a día.
Al no ver la manera de progresar ni dar salida a mis ambiciones, decidimos que compraríamos y venderíamos pero que nunca mas fabricaríamos  (demasiada inversión, tiempo y riesgo).
Pero cuidado mis padres y nuestras hijas dependían de nosotros.
De joven en casa, siempre vivi miserias por la escasez de dinero y de una cosa estaba seguro a mi no me pasaría lo mismo.
Después de mucho imaginar como me gustaría que fuera la tienda de mis sueños, fui creando en mi imaginación natura .
Quería un nombre muy fácil de recordar y pronunciar en varios idioma, un logo que representara la filosofía de la idea y nada mejor que la bola del mundo . Quería  que al entrar con sus colores, su luz, su música, su aroma te trasladara a países exóticos a un oasis  de paz dentro de la ciudad.
Estaba todo clarísimo en mi cabeza ya que cada noche antes de dormir repasaba todo una y otra vez hasta el ultimo detalle. Así durante casi un año.
Solo teníamos un problema, de donde sacábamos el dinero ya que tenia que ser un local grande y bien sitiado, de eso no tenia la menor duda. Pero nunca antes habíamos invertido tanto dinero. Montse estaba muerta de miedo y con razón, nos la estábamos jugando. 
Los productos ya los encontraría en España ya que  después de tantos años por ferias conocía muy bien el marcado de los importadores que tanto envidiaba. Porque viajar para comprar artículos  sin dinero era imposible.
Tenia que parecer que habíamos estado en los cinco continentes buscando productos como unos mercader.
Salimos en busca de socios.
Continuara.




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